jueves, 3 de enero de 2013

Calidad no es igual a cantidad


Lo de las comidas en Navidad es algo todavía incomprensible para cualquier mente humana. Por lo menos en lo que a mi entorno se refiere. Yo entiendo que estemos de celebración y que por ello preparemos platos que habitualmente no comemos como cordero asado, cochinillo, pavo, capón, centollo, nécoras, almejas... Pero la pregunta es, ¿por qué tenemos que comer todo? ¿No podemos escoger? Pues parece ser que no. ¡¡¡Cómo nos gusta comer!!! Tanto en las cenas como en las comidas señaladas la cantidad y calidad de lo que nos metemos para dentro es inimaginable. Unas entradas deliciosas, un marisco excepcional, un embutido de primera, que si un consomé que entra solo, un primer plato exquisito y un segundo que tampoco hay que quitarle ojo. Y para rematar un heladito de postre , porque es bajativo. Buff, ¡¡¡que hartura de comer!!! Y que no parezca una crítica a mi Santa Madre y Suegra y a Mi Otro Yo (anfitrionas de los lugares donde pasamos las fiestas)  porque yo soy la primera que animo a poner más y más. Y así estamos esta semana, con el pavo aún en el cogote y el cordero en un costado.
Y luego está el tema de los dulces navideños. Menos mal que de eso paso porque no me gustan . Y gracias a Dios porque ¿habéis visto algo más calórico que una tableta de turrón de jijona? Rezuma calorías desde el mismísimo momento en que la abres, ¡¡¡qué barbaridad!!! Y mira que yo soy de las que después de comer siempre me apetece algo dulce. Pero os puedo asegurar que después de los festines que nos metemos entre pecho y espalda en estas fechas no hay nada menos apetecible que un trozo de turrón y mucho menos de mantecado. Y claro, luego pasa lo que pasa. Que la bandeja de los turrones va de la cocina al comedor y vuelta para atrás hasta que son sustituídos por las torrijas. Yo por eso no compro nada. Pero cuando digo nada es nada. Así que la Princesa va mendigando polvorones por casa de las abuelas
 y de su Tita (o lo que es lo mismo, Mi Otro Yo). Los ha descubierto este año y parece ser que le gustan, y mucho. De su última excursión se ha traído media docena de polvorones, ¿qué os apostáis a que entra febrero y aún queda alguno? ¡Seguro! No hay nada más tradicional que el dulce navideño trasnochado.

¡¡Feliz jueves!!
 
Source turrones: Uploaded by user via Marta on Pinterest

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