miércoles, 19 de diciembre de 2012

Nuestra querida cerda británica

Últimamente la vida en casa gira en torno a una pequeña cerda inglesa. No penséis que la Princesa ha cambiado de nacionalidad o que estoy insultando a alguna súbdita de la corona británica. Nada más lejos. Mi confesión se debe interpretar literalmente: nuestra vida está marcada por una pequeña cerda británica y repelente llamada Peppa Pig.
Para los no entendidos os diré que Peppa es la protagonista de unos dibujos animados que datan del 2004 pero que en España están causando furor este año. No se cómo se deben sentir mi compañeros* que hicieron Tadeo Jones o los dibujantes de Pixar al ver que un dibujo absolutamente plano y extremadamente sencillo es el que está triunfando estas Navidades. Y encima muy pedante. Pero así es el mundo infantil, impredecible.

Peppa se ha convertido en el motor de la Princesa. No hay más que decirle que Peppa está en la tele para que por la mañana se levante rauda y veloz. Imita a la perfección el sonido que emite uno de los personajes, Rebeca Rabbit, y admito que algunos diálogos se los sabe de memoria. Por eso, ahora quiere verlos en inglés y unido a que la trama de las historias es la vida de una familia normal, como puede ser la nuestra o la de nuestro entorno, pues estamos encantados con Peppa Pig a pesar de ser un miembro más de la familia.
Y, como no podia ser menos, Peppa está la primera en la lista de los Reyes. Y eso no nos gusta tanto. La Princesa quiere o la caravana de Peppa o el cole, que no la escuela, y ambos juguetes están más que agotados. Hemos movilizado a amigos, familiares, conocidos...y la respuesta ha sido la misma: agotado.
Menos mal que el universo Peppa es infinito, y el de los juguetes otro tanto, y estamos de cambio de estrategia.
Por una parte el Santo se ha encargado de desilusionarla y ya le ha dicho que ha escuchado en las noticias que los Reyes han mandado una nota diciendo que todos los niños chinos han pedido eso y como son tantos es posible que a España no lleguen. La historia no puede ser más rocambolesca, pero parece que le ha convencido.
Por otro lado esta el tema del cambio de ilusión y en esas estamos. Cada vez que vemos el cole de las Barriguitas se nos ponen los ojos en blanco y la Princesa comienza a compartir nuestra emoción. Así que creo que cuando vea el cole no se acordará del de su adorada Peppa.
Por supuesto que tendrá otra cosa de la cerda inglesa y, además, claudicaré y añadiré en la carta una Monster High, muñeca espantosa que juré y perjuré que nunca entraría en casa, pero que entrará solo por ver la cara de felicidad de mi Princesa al sentirse tan mayor por tener una Monster.
Por cierto, si yo fuera juguetero ya estaría trabajando el la Monster Pig.

¡¡¡Feliz miércoles!!!

* Hablo de compañeros de Tadeo porque Tadeo Jones es una inciativa del Grupo Intereconomía. Durante casi dos años trabajé pared con pared con los artistas que han hecho de Tadeo Jones la película de animación del año.

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