viernes, 15 de junio de 2012

Fauna y flora en el metro


Tras un par de semanas usando el metro ya me voy acostumbrando, que no encantando. He logrado convertir los despertares de la Princesa en juegos, lo que me permite levantarla un poco antes, ir al cole andando y, encima, llegar las primeras, antes incluso de que abran la puerta. Así que llego al metro más sosegada y el eterno viaje no me espanta tanto. He cambiado la bolsa del tupper y la acoplo mucho mejor y he pasado de escuchar mi música a escuchar la de la choni poligonera de al lado. Así enriquezco mi cultura musical. También he empezado a apreciar la fauna suburbana, como si de un documental de la 2 se tratase. Por un lado tenemos a las avestruces, aquellas que al ver entrar a una embarazada en el vagón esconden la cabeza entre las páginas del libro o periódico, en el mejor de los casos, o se miran fijamente a la bragueta, en el peor de ellos,  para no tener que ceder su asiento. Por otro lado tenemos a las mofetas, cuyo olor embriaga el tren desde el momento que abren las puertas. He llegado a la conclusión de que debe ser un mal congénito. No es normal que desde bien temprano se desprenda ese hedor. El cerdo ibérico también es otra de las especies. Alguno he visto cortándose las uñas con un cortauñas. Es de agradecer que solo fueran las de las manos. La loba también abunda pese a ser un animal que suele practicar la noche y no la mañana. Se me olvidaba citar a las hienas, ¡¡¡que risotadas!!! Sin ánimo de ofender a nadie cito al elefante, que utiliza asiento y medio en lugar de uno, o a la hipopotama, cuya barrigota confunde al educado (especie en extinción) por no saber si es fruto del amor o de varias comilonas regadas con cerveza. También está el águila real capaz de apresar a cualquiera con las uñas que sobresalen de sus sandalias, la serpiente que se mueve con gran sigilo y rapidez para coger el asiento libre o el ñu que entra en estampida para que nadie le quite el sitio. De crías tampoco anda mal el metro. Cito por ejemplo a la del pavo, con el moquillo colgando,  la del canguro con su bolsa a cuestas arreando a diestro y siniestro o el del lirón, durmiendo como puede un ratito más en las piernas de su madre. Pero sigo pensando que es mucho más entretenido y cómodo ir en coche y los animales ir a verlos a Faunia.

¡¡¡Ánimo que ya estamos a viernes!!!

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