martes, 26 de junio de 2012

Estética y mal gusto

Mi Otro Yo siempre dice que en la playa se puede perder la ética pero nunca la estética. La máxima, efectivamente, no puede ser más acertada porque, madre mía del amor hermoso, lo que tienes que ver a veces. Eso si que daña la vista y no las boyas de aprovechamiento de energía del mar, colocadas a 10 km de la costa. Pero si la playa es un catalogo variopinto de modelos, el metro (ay el metro, que juego me está dando) no lo es menos.
¡¡Que barbaridad! Que diferentes, gracias a Dios, somos unos de otros. Ayer, sin ir mas lejos, iba a mi lado una chica que se autodenominaba gótica, gótica? Gótica la catedral de Burgos . Ella no era más que una choni entrada en carnes disfrazada de morcilla de Burgos, como la catedral.
Yo en modas no me meto, que para gustos colores. Pero una tiene que saber sus limitaciones y no tratar de llevar un vestido de lycra súper ajustado si te sobran unos kilillos o ponerte unos shorts muy cortos si tus piernas son como alambres. Algunos me tacharán de frívola y me echarán en cara que cada uno se viste como quiere. Pero en determinados momentos ¡más vale perder la ética antes que la estética!

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