martes, 8 de mayo de 2012

La difícil experiencia de vivir en comunidad

Como toda zona nueva construida en Madrid, yo vivo en el típica urbanización (si se puede llamar así) que forma una manzana y en medio una piscina. Vivo, en lo que a algún cursi de la comunidad ha llamado "residencial". Y así reza en un estupendo cartel en la puerta que en un principio fue donado por el cursi de la comunidad, aunque luego no me quedó muy claro si al final lo pagamos cada uno de nosotros.
Pues bien, hasta que nació la Princesa mi trato con los vecinos era simplemente educado: buenos días, buenas tardes y poco más. Pero desde que la Princesa tiene más vida social que Carmen Lomana, frecuento las zonas comunes y, por tanto, ya tengo mi "mini pandi" de vecinos. ¡¡¡Maldita la hora!!! Yo que vivía en los mundos de Yupi, ahora me entero que vivo en un ambiente hostil en el que los cuchillos, pistolas y armas de destrucción masiva son la orden del día!!! Debe ser que por la noche declaran el alto el fuego y a primera hora yo no noto nada...
Para empezar, en este mes se va a producir un desahucio de un vecino y no da pena a nadie. Fue el primer presidente de esta nuestra comunidad. Se presentó voluntario para arrancar la vida del residencial y así se lo pagamos... Bueno, eso es lo que pensarán los que no conozcan la historia. El caso es que el señor tal cual llegó al puesto, contrató a un supuesto administrador y a una supuesta empresa de conserjes. El administrador aún está por ver que lo fuera y ayer me enteré que se llevó parte de la derrama que pusimos para subsanar los desperfectos que la constructora se negaba a arreglar. En cuanto a la "empresa de conserjes", no era más que un grupo de dominicanos que no tenían papeles, que él contrató por dos duros y que dormían en el cuarto de basuras, aún diáfano. Vamos, que se lo llevó calentito. El chollo se le acabó cuando se descubrió el pastel y desde entonces amigos, lo que se dice amigos, no tiene en la comunidad. Yo conocía la historia pero no sabía quien fue el listo y ayer puse cara al individuo. No es que me alegre pero es cierto aquello de que si escupes al cielo te puede caer.
Por otra parte está el tema de los garajes. Por lo visto hay rencillas entre unos y otros y se dedican a aparcar de tal manera que si incordias al de al lado, mejor que mejor. A los que tienen plaza grande y tiene metidos una moto y un coche sin molestar a nadie, pretenden cobrarles más porque hace más uso del garaje. No lo entiendo...
Y ya la último es el tema de las terrazas. Además de los áticos, hay cuatro vecinos que tiene la suerte de tener terraza y pretenden que, al ser elementos estructurales, paguemos entre todos su mantenimiento. ¡¡Ojiplática me quedé!!!   Si se aprueba la medida ya estoy haciendo campaña para que aislen los techos de los soportales, que son los suelos de algunas de las habitaciones de los del primeros (entre ellas la de la Princesa) porque gastamos un quintal en calefacción. Al fin y al cabo también son partes estructurales, ¿no? 
En fin, menudas batallitas. Las hay más divertidas, pero estoy tan indignada que tenía la necesidad de compartirlo. Tan indignada que no sé si acampar en la zona de la piscina al más puro estilo 15 M. Si va a ser verdad que la tercera guerra mundial empezará por las comunidades de vecinos.

1 comentario:

  1. Por el amor de Dios Santo!!!!!!! Yo pensé que eras consciente de que vives en España. No te sofoques o, si lo haces, termina recopilando estas anécdotas y escribe un buen libro. Te reirás y sacarás partido de las miserias humanas.
    Besos, madre de la Moni mini.

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