lunes, 13 de febrero de 2012

Manipulación infantil

En 2008 organicé una conferencia sobre marketing infantil y descubrí algunos datos impresionantes como que los niños, en aquel entonces, ejercían su influencia de compra sobre un volumen de unos 6.000 millones de euros/año. En aquel momento, aún embarazada de la Princesa, no profundicé en la importacia de las conclusiones de esa conferencia, y en las de sus ediciones anteriores. Pero este fin de semana he pensado mucho en esa conferencia y, sobre todo, en lo fácil que lo tienen los directores de marketing de productos destinados a los niños.
El miércoles la Princesa salía del cole tan contenta porque le habían dado una invitación para ir al circo el fin de semana. Como desde el domingo catastrófico de los juguetes ha sido muy buena, pensamos que era una buena recompensa y decidimos ir al circo. Al llegar a casa y leer el folleto que le habían entregado, descubrimos que la invitación no era más que un descuento de 2 € sobre el precio final de la entrada (10 €). La verdad es que con el tema estoy "contenta". No se, y prefiero no enterarme, si la palabra invitación salió de la boca de algún miembro del colegio o fue invención de la niña. En cualquier caso, no me parece bien que el colegio se haya prestado a colaborar con el circo para repartir publicidad tan directa a los niños.Y el motivo no es otro que, desde mi opinión, juegan con la ilusiones de los niños. Agradezco mucho al colegio el detalle del descuento, pero hay otros medios para hacérnoslo saber como la agenda, la web o el correo electrónico y no a través de un niño con el que, por su edad, es difícil hacerle entender que no se trata de una invitación, que cuesta un dinero y que, a veces no se dispone de él.
Pues lo dicho, ayer después de comer nos fuimos al Festival Circo Teatro de los Niños. Después de pagar 28 € entramos al teatro y con lo primero que nos encontramos fue con un puesto de chuches. Imposible pasar de largo cuando olía a palomitas recién hechas. Evidentemente la Princesa, como el resto de los niños, lo primero que dijo fue "quiero palomitas". Pues compramos palomitas. Ya sentados en nuestras butacas nos percatamos de que delante del telón había un montón de juguetes. El Santo pensó que lo mismo con la entrada hacían un sorteo y yo pensé que eran detalles para los niños que saliesen a colaborar. ¡¡Qué ilusos los dos!! Minutos antes de empezar el espectáculo, una simpática voz en off explicaba claramente, para que papás y niños nos enterásemos bien, que dos señoritas se iban a pasar por el patio de butacas una vendiendo recuerdos del espectáculo y otra vendiendo papeletas para el sorteo de un juguete de los expuestos.¡¡Más sacacuartos!! Esta la pudimos esquivar. Y cuando pensábamos ya estaba todo vendido... ¡¡¡en el descanso los niños se podían hacer una foto con la pitufina y tras el pago de su importe se podían llevar otro bonito recuerdo!!! Y esta también la esquivamos. Vamos, que lo que vengo a decir después de todo este amasijo de letras es que no apruebo que la gente se aproveche de la inocencia de los niños para sacar dinero.
Por cierto, el espectáculo, muy recomendable. 



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