viernes, 30 de diciembre de 2011

Jefes

El último día de trabajo, antes de empezar mis merecidas vacaciones, llegó el ansiado comunicado interno firmado por el Consejero Delegado. Llevábamos semanas esperándolo. Pero no llegaba. Pero por fin llegó y oficialmente mi jefa era nombrada Directora General de una nueva unidad de negocio del Grupo, que es la nuestra. Menudo subidón.
Con motivo de este mombramiento y cuando está a punto de terminar el año y parece que toca hacer balance, he considerado apropiado hablar de mis jefes en general parándome un poco más en ella. A lo largo de mi corta pero ajetreada vida laboral me he encontrado con jefes de todo tipo. Desde los maniáticos que, por ejemplo pagaban el último miércoles de mes, hasta los que parecían que siempre habían sido jefes sin aplicarse aquello de "cocinero antes que fraile". También los he tenido brillantes pero que no se han sabido rodear de gente idónea y esa gente poco idónea también han sido mis jefes. De esa etapa prefiero no acordarme porque "ha día de hoy", como bien escribió uno de ellos, aún no me he respuesto de alguna de las incompetencias vividas.
Pero, por suerte, desde hace dos años no tengo más que buenas palabras para los tres jefes a los, directa o indirectamente, debo reportar: Directora General, Consejero Delegado y Presidente. Los tres han demostrado que son inteligentes, trabajadores y que no están ahí por ser hijo o amigo de o por apellidarse de tal o cual forma.
Mi jefa empezó como yo, siendo una currita más y de esa época no se ha olvidado. Si se tiene que poner en tu pellejo se pone. Además tiene la visión y la templanza que le ha hecho ser merecedora de su puesto. Sabe manejar el equipo, tiene las palabras justas en momentos complicados y el chascarrillo de turno o el "momento trapos" cuando la situación lo requiere. A pocas jefas veo yo adelantando una reunión con un cliente importante aclarándole que nosotras conciliamos. Con ella comparto confidencias personales y profesionales y siempre tiene una palabra de consuelo cuando la necesito.  Ella me ha permitido apasionarme más con mi trabajo y, por suerte para las dos, somos iguales de frikis con el trabajo. Por todo ello solo le puedo estar agradecida.
Muchos pensarán que escribo esto por peloteo. Pero nada más lejos porque creo que no lo leerá. Y es que, encima de buena jefa, es una excelente madre de 4 hijos con los que repasa los phrasal verbs, estudia sciences, hace un puzzle o corretea por el pasillo.

1 comentario:

  1. Es genial tener una jefa así porque te demuestra que además de hacer bien su trabajo, es una gran persona y a día de hoy la calidad humana es un valor muy difícil de encontrar en un jefe, asi que enhorabuena!!!!!

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