miércoles, 29 de marzo de 2017

Hoy toca médico: Menos plato y más zapato


Ya estamos en primavera, los días son más largos, han empezado a salir las flores y hace calorcito. Esto supone que en breve nos vamos a empezar a destapar o, lo que es lo mismo, vamos a tener que empezar a enseñar las lorzas que tan gustosamente hemos ido creando a lo largo del invierno. Entonces se nos vienen a la cabeza numerosas dietas express, de dudoso éxito a largo plazo y escaso beneficio para nuestra salud: Dukan, hiperproteica, la dieta de la sopa de cebolla, Atkins...
¡Pero no caigas en la trampa! Esas dietas no son más que una flor de invierno, la pérdida es grande a corto plazo pero muy difícil de mantener y con gran efecto rebote.
En cuestión de peso a mi no me gusta "ponerme a dieta", prefiero hablar de cambios de estilo de vida o cambio de hábitos, porque va a ser para toda la vida.
No creas que tengo la solución al sobrepeso o la obesidad.  Por desgracia, por ahora nadie tiene la varita mágica. Solo la tienes tú, con mucho esfuerzo, cambiando hábitos e introduciendo el ejercicio en tu vida cotidiana.
Se puede perder peso de varias formas:  
  1. Disminuyendo moderadamente las calorías que ingerimos sin tener que hacer ejercicio
  2.  Manteniendo el mismo número de calorías aumentando notablemente el ejercicio físico
  3.  Haciendo una combinación de las anteriores, menos calorías y aumento del gasto energético. 
Si me preguntas, yo me quedo con la tercera. La opción de incluir ejercicio físico,  ademas de perder peso, produce cambios en la composición corporal,  es decir disminuye la grasa y aumenta la masa muscular. Cuando el tratamiento de la obesidad es sólo dietético, se produce pérdida de grasa y de masa muscular. El ejercicio compensa la excesiva y no deseable pérdida de masa muscular. Es decir, no nos quedamos "fofos"
Aquí no hay ningún misterio. Para perder peso se requiere una ingesta de calorías  inferior al gasto energético: gastar más de lo que se come. Debería haber una diferencia de unas 500 y 1.000 calorías/día. Los resultados son similares bien sea haciendo dieta que aumentando el ejercicio, siempre que haya una balance negativo. Pero la asociación de la disminución de calorías ingeridas, entre 500 y 700 calorías diarias, combinada con ejercicio físico, produce mayor pérdida de peso que la dieta hipocalórica aislada.  Y eso, ¿por qué? Porque la dieta hipocalórica severa hace que el organismo se adapte a esas calorías ingeridas y que en un momento dado nos estanquemos, cosa que no pasa cuando asociamos ejercicio físico.
Pero ¡ojo! cuando hablo de ejercicio físico no me refiero a correr detrás del peque, pasar la aspiradora, limpiar cristales... eso es actividad física, que cansa un montón pero no hace que perdamos peso. El tipo de ejercicio debe ser aeróbico, es decir caminar, nadar, correr, montar en bicicleta, bailar . Es importante que sea una actividad que te guste, porque a veces da pereza. 
Se debe empezar realizando no menos de 150 minutos semanales, intentando quemar unas 1.200/2000 Kcal a la semana, para luego ir aumentando el tiempo hasta llegar a realizar 250 minutos a la semana. Lo ideal es realizar el ejercicio en una sola sesión pero a veces no es posible así que también vale hacerlo en varias sesiones a lo largo del día.
Así que la fórmula para perder peso y mantenerlo ya la tenían nuestras abuelas, menos plato y más zapato.
Doctora sin zapatillas

¡¡FELIZ MIÉRCOLES!!


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