miércoles, 5 de octubre de 2016

Hoy toca médico: ¡qué asco, lombrices en el culete!



Ya que hace unos semanas estuvimos hablando del tema de los parásitos y los gusanitos varios, hoy os voy a hablar de los Oxiuros. ¿Eso que es? te estarás preguntando. Pues las lombrices de toda la vida.
La lombrices son unos parásitos que viven exclusivamente en los humanos. Son unos pequeños gusanos de pequeño tamaño, de 0.5 a 1 cm de longitud y delgados, más o menos como un fideo. Cuando son inmaduros viven en el intestino delgado y de adultos en el intestino grueso. Las formas adultas, por la noche, bajan a la zona alrededor del ano y de la vagina a poner sus huevos. Los huevos están rodeados de una sustancia algo pegajosa que produce mucho picor.
Pueden infestar a cualquier miembro de la familia pero es mucho mas frecuente en niños en edad escolar.
Los síntomas son muy característicos: cuando el niño lleva un par de horas dormido comienza a estar muy intranquilo, con mucho picor en el ano que, incluso, le llega a despertar. A veces también pueden producir bruxismo (rechinar de dientes) o incluso terrores nocturnos.
Una vez que lo sospechemos podemos diagnosticarlos yéndonos de "cacería" a medianoche. Se pueden ver cerca del ano con una lupa, pero reconozco que no es muy agradable. Así que no es indispensable. Los pediatras tienen otros test para diagnosticar los oxiuros. Ante la sospecha de que el niño tenga lombrices es mejor llevarlo al pediatra.
Y, ¿cómo se trasmiten? La transmisión es fecal oral. Lo más frecuente es que el niño se rasque y los huevos queden bajo la uñas y, cuando el niño se lleva las manos a la boca, vuelve a infestarse. También los huevos pueden quedarse en la ropa interior, el pijama o la ropa de cama. Entonces, ¿qué  hay de eso que nos decían nuestras madres, que si comíamos muchas chuches nos iban a salir lombrices? Pura leyendo urbana. Los niños no deben tomar muchas chuches, pero no precisamente por las lombrices. Pero esa es otra historia, de la que podemos hablar otro día si os interesa.
Seguimos con nuestras lombrices. Por supuesto que existe una medicación y con solo un par de dosis se soluciona el problema. 
Pero el ir al médico no es suficiente. También debemos tratar los posible formas de contagio. Así que además de tratar al niño hay que lavar sabanas, toallas, ropa interior, pijamas con agua caliente. Y prepárate para poner lavadoras, porque es aconsejable cambiar la ropa interior del niño varias veces hasta que nos aseguremos que está bien.
Y recuerda que lo que es fundamental es la prevención. Así que hay que inculcar a los niños la importancia de lavarse las manos y que sus uñas siempre estén cortas y limpias.
Estos son algunos consejos que te doy como médico de familia y como mamá, pero recuerda que el mejor ojo clínico que hay es el de una madre. Y la mejor opinión, la del pediatra.
Doctora Sin Zapatillas
(Mi Otro Yo)

¡¡¡FELIZ JUEVES!!!



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