jueves, 9 de junio de 2016

Hoy toca médico: tabaquismo

Hoy vengo con invitado: el doctor Álvaro Gimeno Díaz de Atauri, miembro de la sección de Neumología y Alergología Pediátrica del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Él fue el ponente invitado en el taller sobre Tabaquismo y salud materno-infantil, organizado por Alianza Aire y Madresfera, para presentar la campaña #TuGranRegalo, para concienciar sobre el tabaquismo pasivo y de la infancia, además de animar a padres y madres (y demás familia) a no fumar en casa, ni en el coche, o en espacios infantiles. Y, por supuesto, a dejar el tabaco como ese gran regalo que pueden hacer a sus hijos, sobrinos, nietos y, claro está, a ellos mismos. 
Hasta ahora yo podía asegurar que nunca había fumado, ni siquiera una calada a un cigarro. Pero desde que escuché al doctor tengo claro que he sido una fumadora secundaria y terciaria. ¿Y qué significa eso? 
El tabaquismo secundario  es el que se produce en personas no fumadoras al inhalar el humo que desprende la punta encendida del cigarro o el humo exhalado por los fumadores. Por su parte, el tabaquismo terciario es el que se produce en personas no fumadoras al inhalar, ingerir o entrar en contacto a través de la piel con partículas residuales que permanecen en el entorno cuando el cigarro ya se ha apagado. 
Los niños expuestos al tabaco en su domicilio tienen mayor riesgo de fallecer en el periodo perinatal, de muerte súbita, padecer la enfermedad por Meningococo o enfermedades del oido medio, además de las ya conocidas dolencias respiratorias y cardiovasculares. Por, si esto fuera poco, el tabaquismo secundario tiene otros efectos en el niño como peor desarrollo cognitivo o trastornos de la conducta, hiperactividad y déficit de atención.
Existen algunos tópicos como el de que “ventilar” después de fumar o fumar con la ventana abierta minimiza la exposición al humo, algo que no es cierto: el 85% del tabaco puede ser invisible, e incluso inodoro, pero sigue siendo perjudicial.  
Ese es el humo de tabaco ambiental (HTA) que permanece en tapicerías, cortinas, en la ropa de quienes fuman y en la atmósfera de los hogares afectando a las personas que viven allí, mucho más a niños y niñas que están creciendo.

No podemos dejar a un lado el tabaquismo y la lactancia materna.En las madres lactantes fumadoras la producción de leche disminuye ya que la nicotina ayuda a descender los niveles de prolactina. Además, cambia la composición y el sabor de la leche y es probable que el abandono de la lactancia se más precoz. 
Y en cuanto al bebé, si o si en la leche materna se excreta nicotina y eso puede producir afectos adversos sobre el bebé como alteraciones de los patrones de sueño, aumenta el riesgo de déficit de iodo, puede provocar daños histológicos en hígado y páncreas y hay un mayor riesgo de obesidad y dislipemias.
Y después de conocer todo esto, tú madre fumadora, ¿vas a continuar por ese camino? Si eres fumadora y estás planeando un embarazo, si ya esperas un bebé o tienes familia, acepta el reto y hazles un gran regalo, hazte un gran regalo: deja de fumar. Será un regalo de salud para los niños, un regalo de salud para ti, un regalo de ejemplo para los hijos  y, también, un regalo para tu economía familiar. 

¡¡FELIZ JUEVES!!

1 comentario:

  1. Yo no he fumado nunca, siempre me ha dado asco el humo y las amigas que lo hacían, no les seguí la corriente.

    Pero lo malo es que cuando hay fumadores cerca, estamos expuestos a sus daños.

    En los parques odio el tabaco que se pongan a fumar delante de niños y de adultos anti tabaco es estresante

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