jueves, 5 de mayo de 2016

Hoy toca médico: ¡fiebre!


Para quien no lo sepa, Mi Otro Yo, o lo que es lo mismo mi hermana (gemela), es médico de familia y madre lo que le convierte en un pozo sin fondo de sabiduría en temas de medicina pediátrica (aunque ella me reitere una y otra vez que ella no ve a niños). Por eso llevo años detrás de ella para que me escribiera este post que a mi, particularmente, me va a venir de perlas. Y cuál es mi sorpresa que no solo me lo ha escrito sino que encima me ha propuesto escribir todos los jueves. Vamos, que estoy que no me lo creo. Así que los jueves toca médico. Si tenéis alguna sugerencia sobre algún tema en concreto, no tenéis más que decírmelo. Y aquí va su primera entrada, que no la última.

Me imagino que pensaréis que es una ventaja ser médico cuando tienes niños. Pues nada más lejos de la realidad. La primera vez que la Princesa Mayor/ Principesa (mi hija)  tuvo fiebre me pasé la noche en vela a la vera de su cuna. Anécdotas a parte y exageraciones de madre primeriza, entiendo que la fiebre puede angustiar.
En medicina llamamos fiebre a la temperatura corporal por encima de 38º y febrícula, lo que todos conocemos por décimas, a la temperatura entre 37.5 a 37.9. Lo demás no es fiebre, independiente de la temperatura basal de cada uno.
¿Y como sabemos si el niño tiene fiebre? Pues poniéndole el termómetro. Ya sé que suena a perogrullo, pero no sabes las veces que me encuentro a pacientes que me dicen: “tenía como 38,3". Y tú preguntas “¿Dónde le puso el termómetro?” y te contestan “no, si no tengo termómetro". Eso no es fiebre. Es verdad que hay síntomas que nos pueden hacer sospechar que el niño tiene fiebre, como taquicardia, la respiración rápida, le brillan los ojos, se le encienden las mejillas, vamos que parecen adolescentes en su primera cita, o, como le pasa a la Princesa, que habla por los codos. Pero recuerda: si no hay termómetro no hay fiebre.
La fiebre no es una enfermedad, tan solo es la respuesta que da nuestro cuerpo para luchar, generalmente, a infecciones víricas o bacterianas. Sí, los virus también dan fiebre y pueden dar fiebre muy alta.
¿Y hay que hay que hacer cuando el niño tiene fiebre? Lo primero es ver como está. Hay niños con cerca de 39 º que están fenomenal e, incluso con una verborrea y una vitalidad impresionante, y otros que con  38º pelados  están tirados en la cama sin ganas de nada. Por lo tanto no nos debe asustar tanto por la cifra sino el estado general
Al niño con fiebre no hay que abrigarle mucho, debemos tenerle con ropa cómoda. Si le abrigamos mucho porque nos dice que tiene frío no dejaremos que baje la fiebre. Pero tampoco es cuestión de dejarle en body. Lo mejor, algo liviano, porque entre  Juanín y Juanón está Juan. 
Y ¿cuándo hay que tratar la fiebre? Los pediatras recomiendan solo  tratar la fiebre si el niño está incómodo y/o la fiebre es muy alta. Yo os confieso que la trato cuando veo al niño que se queja y por la noche la trato siempre.
Y ahora viene la pregunta del millón ¿Con Dalsy o Apiretal? que es lo mismo que decir ¿con ibuprofeno o paracetamol? Pues realmente no hay nada establecido. Las dos medicinas son analgésicas y antipiréticas, es decir que bajan la fiebre por igual. Pero cada una tiene sus particularidades. Si el motivo de la  fiebre es una diarrea, o se queja del estómago o ha vomitado sin duda es mejor el paracetamol (Apiretal). Si por el contrario tiene dolor de garganta, o de cabeza o se ha dado un golpe, mejor el ibuprofeno (Dalsy o Junifen). Pero nunca hay que dar aspirina. Ya, ya se que nosotros hemos tomado millones de aspirinas, pero hay una complicación relacionada con la aspirina en niños, llamado Síndrome de Reye, que es muy grave, pero muy raro. Pero mejor,  para evitarlo, nunca dar aspirina.
¿Y podemos alternar paracetamol e ibuprofeno? No tiene mucho sentido. La dosis ideal es dar uno u otro cada 6 u 8 horas. El que el niño no aguante 6 u 8 horas sin fiebre no es síntoma de gravedad, así que no es tan importante bajarle la fiebre como sea. 
¿Y cuándo nos debe preocupar la fiebre y acudir al pediatra sin demora? Cuando la fiebre es mayor de 40º,  o 39º en los lactantes;  cuando la fiebre dura mas de 2 días; cuando el niño está muy quejoso o irritable y, siempre, cuando tenga manchas en la piel o el cuello rígido. ¿Y a urgencias? Cuando el bebé tenga menos de 3 meses, y si es mayor si convulsiona, tiene dificultad para respirar o síntomas de deshidratación como lengua seca, ausencia de saliva o la orina es muy oscura.
Estos son algunos consejos que os doy como médico de familia y como mamá, pero recordad que el mejor ojo clínico que hay es  el de una madre. Y la mejor opinión la del pediatra.

¡¡FELIZ JUEVES!!

1 comentario:

  1. Muy interesante, y me encanta que los jueves aparezca por aqui "tu otro yo", ¡Bienvenida! y aquí estaremos esperando para leerte y aprender.
    Gri

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