miércoles, 28 de octubre de 2015

De algo hay que morir


Ya lo sabemos, comer carne procesada (salchichas, hamburguesas, embutidos) aumenta el riesgo de sufrir cáncer, tanto como el humo del tabaco, el alcohol, el plutonio o el aire contaminado. Y, además,  la carne roja (vaca, cerdo, cordero…) es “probablemente carcinógena”. Eso lo ha dicho la OMS y se ha quedado tan pancha. Pero oye, sus razones tendrán. 
El titular, así tal cual, asusta un poco. Pero claro, rascas y te enteras de que aumenta el riesgo si diariamente te tomas una porción de 50 gramos de salchichas, hamburguesas o embutidos. Todos los días, de lunes a domingo y de enero a diciembre. Y yo no sé mucho, pero creo que si te alimentas así es más que probable que lo que te lleve con los pies por delante sea una hipercolesterolemia (vamos, el colesterol por las nubes), una obesidad mórbida o directamente un aburrimiento alimentario (por comer siempre lo mismo).
En cuanto a la carne roja han especificado que, como mucho, se debe consumir dos veces a la semana. Pero eso no es cosa de salud, es cosa de economía doméstica porque tal y como está el cordero o la ternera no hay bolsillo que lo resista. 
La alternativa que es, ¿el pollo?¿ Ese ser blanquecino que se parece a ET en las peores horas de su vida? ¿Pescado? Lo que llega a buen precio es el panga, el halibut y todas esas mierdas variedades que no se sabe muy bien si las trajo ET en su visita. Podemos optar por la merluza, pescadilla, gallo o lenguado pero no nacionales, que los de aquí son casi económicamente intocables.  Bueno, casi mejor porque vendrán congelados, lo mejor para el anisakis. Y acordaos de que en otra oleada de avisos el salmón, el pez espada y el cazón se quedaron en el banquillo por exceso de mercurio. 
Entonces, optaremos por las verduras: esos tomates que parecen más un bola de piscina de idem que un alimento; esas uvas sin pepitas o esos frutos que no sabes si son melocotón, fresquilla,  paraguaya o directamente ninguna de las tres. Por no hablar de pesticidas, fungicidas, y todos los "idas" que echan para que la verdura llegue ¿bien? a nuestros platos.  
Ante este panorama si tengo que ir al mercado (porque el supermercado=caca) antes de que cierre, buscar un menú sin carne roja, ni procesada, nada de mercurios ni pesticidas y económicamente viable a mi lo que me va a dar va a ser un parraque. 
¿No os parece que estamos perdiendo un poco la cabeza con esto de la alimentación? En casa se va a seguir comiendo de todo, en su justa medida. Porque entre Juanín y Juanón está Juan y, además, de algo hay que morir, ¿no? 
Para mi que en el mundo se está cocinando algo gordo y nos han soltado esto para entretenernos, como las aceitunas que te ponen cuando saben que la comanda va a tardar. Por cierto, de la aceitunas todavía no han dicho nada, ¿no? Todo se andará y sino, al tiempo. 

¡¡FELIZ MIÉRCOLES!!

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