jueves, 6 de agosto de 2015

Cuando no tienes el día...

Me considero una persona mañosa. No soy la reina de DIY (para quien no esté familiarizado con el palabro lo que viene a decir es Do It Yourself o hazlo tú mismo) pero puedo presumir de haber pintado el salón, puesto el zócalo de la habitación de la Princesa, colgado todas las lámparas de mi casa, las barras de los visillos, los estores... Vamos, que apañar me apaño muy dignamente en el arte del bricolaje y decoración. Pero ¡ay amigos! el día que se tuerce, se tuerce y ni san martillo pilón ni santa escarpia clavada pueden hacer nada por ti. Y eso es lo que os vengo a contar en este primer jueves de agosto, puramente veraniego y vacacional. 
Ni sé lo años que llevan puestas las cortinas de la bañera de la casa del Lugar. Yo soy más de mampara pero la leche de esa bañera es que está en medio del baño pegada a una pared. Eso supone tener que hacer una urna de tres lados para que haga las veces de mampara y, la verdad, no estamos por la labor porque, todavía, no somos ricos aunque todo se andará. Eso nos ha obligado a decantarnos por las cortinas y más concretamente por lo que llaman mecanismo de paraguas. Hasta hace dos días, una mierda maravilla, que impedía que se saliera el agua al ducharse (el mejor de los días). Durante años hemos estado luchando contra un mecanismo que evitaba salpicar, pero no de ser agredido por las varillas que se desprendían a la misma velocidad que caía el agua de la ducha. Y este verano dijimos basta: había que comprar otro. Y allí que fuimos. Ya con él en casa, Black&Decker en mano, Mi Otro Yo y una servidora nos pusimos manos a la obra. Agujero, taco, mecanismo... Todo encajaba. En 5 minutos nos veíamos tomando el aperitivo con nuestros costillos en el jardín. Pero al poner el invento, vimos que algo no encajaba. Las varillas, principalmente. Aprieta de aquí, tira de allá, esto se cae, espera...Voy mirar las instrucciones. Y ¡oh Dios mío! ¡¡¡Lo habíamos puesto al revés!! Pero lo peor de todo es que llevábamos más de 10 años con el mecanismo al revés. De ahí su poca efectividad y el lanzamiento repetitivo de varillas de los últimos tiempos. Os podéis imaginar el ataque de risa que nos dio. En nuestra defensa os enseñaré cómo venía la foto de las instrucciones de las primeras varillas.
¿Vosotros no las hubierais puesto de la misma manera? 

Calmado el ataque de risa, decidimos no cambiar el mecanismo. Si habíamos estado así 10 años, podríamos estar otros tantos igual. Así que procedimos a colgar las cortinas. Y ahí se presentó el segundo problema. Por aquello de economizar agujeros habíamos aprovechado uno de los antiguos y no habíamos medido las varillas. 

 Resultado: ¡tocaban el techo!

Yo confiaba en que bajaran un poco con el peso de las cortinas, pero no me daba cuenta de que eran de baño y no de terciopelo. Allí no se movió nada. Lejos de desesperarnos y con mucho humor decidimos empezar de nuevo porque lo que está bien hecho bien parece. Así que le dimos la vuelta al mecanismo, lo pusimos al revés y tratamos de aprovechar algún agujero. ¡¡No podíamos más!! No del esfuerzo, sino de la risa. Y allá que emprendimos de nuevo el camino, sin percatarnos de un detalle: el largo de las cortinas. Y claro, como es una casa antigua, los techos son bastante más altos que a los que nos tienen acostumbrados en las casas modernas y....

¡¡quedaban pesqueras!!

Pero es que la solución era complicadísima porque para bajarlo más teníamos que mover la sujeción de la ducha y veíamos que no era el día. Fundamentalmente por nuestro estado de empanamiento mental, nuestra flojera por culpa de la risa, por ser ya la hora de comer (adiós aperitivo) y porque si bajábamos más la ducha el Abuelo sin Zapatillas y el Santo se tendrían que duchar de rodillas para no darse. Así que optamos por poner unas anillas que han quedado de lo más monas. En definitiva, un cúmulo de despropósitos que nos amenizaron la mañana.
El resultado está lejos de ser un modelo pinterest, pero ya nos podemos duchar sin que se caiga una gota al suelo, que era el objetivo, y, lo que es más importante, sin ser agredidos por la varillas. 
Ahora estamos metidas en el montaje de una cocina ikeal (de las de Ikea). Todo marcha. Suspensas en "cortinaje" pero sobresaliente en "cocinería". 
¡Ay madre lo que valemos! (por lo menos para entretener a la familia)

¡¡FELIZ JUEVES!!

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