lunes, 2 de febrero de 2015

Tenemos un mengue

Si ya lo venía advirtiendo la Princesa. Ella no hacía nada. Pero las cosas se desordenaban sin que ella las hubiera cogido. También se rompían y desaparecían. Por ejemplo, los zapatos. Ella jura y perjura que siempre los deja en su habitación bien colocados, pero misteriosamente siempre aparecen tirados debajo de la mesa del cuarto de estar. Ella tampoco se come el pico del pan antes de comer, ni se deja las luces encendidas. Pero misteriosamente, nunca hay una barra entera y nuestra casa parece el Bernabéu. Por eso siempre le he dicho que en casa hay un mengue que hace todo eso. 
Pero el jueves por la noche lo constaté. Tenemos un mengue en casa, que no solo come pan, deja las luces encendidas, desordena, rompe y pierde las cosas de la Princesa, sino que además juega con sus juguetes. 
Os pongo en situación. Bien entrada la noche: 3:40. La casa en silencio. Todos dormimos. Y de pronto, una voz de pito: "es delicioso..." Yo, entre sueños, localizo el sonido. Procede de una máquina vending de Hello Kitty que la Princesa adora. Pienso que mi vida pertenece tanto a la Princesa, que sueño hasta con sus cosas. Y sigo durmiendo. "Por favor, tire la lata vacía a la basura, ¡gracias!" Esta vez lo oigo claro. No es un sueño. Lo reconozco y sale del cuarto de la Princesa. Es su máquina. Ya está, ha estado jugando con ella por la tarde y no la ha recogido. Debe de estar a los pies de su cama y la debe de estar dando con el pie. Parece que ya no suena. Me vuelvo a acurrucar y a dormir. No han pasado cinco minutos cuando la voz entra en bucle: pipipipipi "muchas gracias, esperamos volver a verle pronto", pipipipipi "es delicioso", "por favor, tire la lata vacía a la basura, ¡gracias!" pipipipi "muchas gracias, esperamos volver a verle pronto", pipipipipi "es delicioso", pipipipi "por favor, tire la lata vacía a la basura, ¡gracias!" pipipipipi "muchas gracias, esperamos volver a verle pronto", pipipipipi "es delicioso", pipipipi "por favor, tire la lata vacía a la basura, ¡gracias!" pipipipip ¿Pero qué broma es ésta? ¿Por qué no habrá recogido sus juguetes en condiciones? o lo peor, ¿Qué coño narices está haciendo la Princesa? ¡¡ Son casi las cuatro de la mañana y hay que descansar!!! Salgo de la cama como un Miura, entro dispuesta a comerme a la Princesa, a su desorden, y me encuentro a la pobre sentada en su cama con carita de pena suplicando que apague ese ruido. La máquina estaba en su sitio.Ella trataba de dormir y en el mengue... trataba de jugar. 
No me quedó más remedio que quitarle las pilas, porque no tiene botón de on y off. Y como en estas ocasiones no hay nada fácil, las pilas estaban bajo tornillo. Tuve que buscar un destornillador, quitarle las pilas y volver a dormir todo bajo la banda sonora pipipipipi "muchas gracias, esperamos volver a verle pronto", pipipipipi "es delicioso", "por favor, tire la lata vacía a la basura, ¡gracias!" pipipipi "muchas gracias, esperamos volver a verle pronto", pipipipipi "es delicioso"...
Así que, efectivamente, tenemos un mengue en casa. No se lo voy a decir a la Princesa no por asustarla, porque sé que con eso no se asusta. Sino para que no le eche la culpa de algunas cosas que creo que es ella (como los zapatos desordenados, el currusco de pan o el abrigo fuera de la percha).
Y vosotros, ¿habéis tenido alguna experiencia nocturna con los mengues juguetones?

¡¡¡FELIZ LUNES!!!

1 comentario:

  1. Me encanta la máquina, es preciosaaaa!! a mi peque también le encantaría, me gusta hasta para mí, ja jaja
    Pues hace poco nos pasó con una minie que canta, estaba en la estantería y de pronto en el beso de buenas noches escuchamos kit kit, kit, kit, kit, kit...
    me la lleve al cesto de la plancha que estaba vacío y allí se quedó, pero por la mañana al pasar por el pasillo escuché kit, kit, kit, kit...y ya hubo que destornillar y quitar las pilas que se estarían acabando

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