martes, 18 de noviembre de 2014

Tren, barco, ovejas, vacas y perro

Esta mañana estoy como si me hubiera pasado un tren por encima porque así ha sido. Por encima no, pero a mi lado si. El Santo y la Princesa tienen mucho vicio con juego para tablet y smartphone que se llama Hay Day, familiarmente llamado en casa (y creo que en el resto del mundo) como la granja. La verdad que el juego es una monada y no le falta detalle. Comienza con una granja en la que solo hay una casa y un espantapájaros que te enseña a plantar trigo. A partir de esa cosecha, el jugador va ganando monedas y experiencia para ir comprando nuevos artículos que le permite expandir su granja. Entonces llegan los animales que hay que cuidar, las mascotas, la rueca para hacer hilos, la mina de materiales preciosos, el tren, el barco... Un no parar. Cuando no tienes que recoger el trigo, son los árboles frutales, cuando no ordeñar a las cabras y/o vacas o esquilar a las ovejas. También puede ser que se vaya el tren y/o el barcos y haya que cargar la mercancía o que te venga el vecino a por huevos. Ya os digo que todo un estrés. Pero oye, si el Santo y la Princesa se entretienen, peor para ellos si están agobiados (la Princesa menos) porque las ubres de las vacas están a punto de estallar o el cerdo a reventar porque nadir le hace chorizo. A mi plin y os juro que eso no me quita el sueño. Lo que me lo quita es que en mitad de la noche, en el silencio de la oscuridad, muja una vaca como si la tuviera a los mismísimos pies de mi cama o bale una oveja como si fuera el Santo el que lo hiciera.  Por no hablar del tren de vapor que parece que va a parar en mi dormitorio. Porque si todavía fuera el Ave...Y en eso hemos estado esta noche. El Santo, que casi nunca lo hace, no silenció el Ipad y encima se acostó con él. Así que os podéis imaginar el susto a mitad de la noche cuando ha sonado. Porque esa es otra, aunque no estés jugando, te avisan de que las gallinas ya han puesto o esté el coñazo peñazo del vecino pidiendo lavanda. Cuando oyes semejantes sonidos primero te tienes que situar, ¿dónde estoy? Cuando te cercioras de que estás en tu cama y que no estabas soñando porque te encuentras al Santo con la misma cara de desconcierto te preguntas ¿qué ha sido eso? Y entonces tu poca claridad mental de esas horas te hace descartar... vivo en la ciudad, en un primero, no tengo animales, la niña duerme como un cesto, ¿entonces? ¡¡¡la puñetera granja!!! Y es cuando silencias el Ipad, te acuerdas de los granjeros virtuales del mundo (especialmente de los de la familia) y tratas de volver a conciliar el sueño entre malos pensamientos que no te dejan dormir y que verdaderamente te quitan el sueño (el mucho trabajo que tengo, la cantidad de cosas que tengo que hacer antes de Navidad, los kilos que me sobran...)
Y así estamos hoy. Esta noche me acuesto prontito y con el IPad bien silenciado, en el rincón más lejos de mi habitación y asegurándome de que los animales estén cuidados, los medios de transporte cargados y los vecinos abastecidos. 


¡¡¡FELIZ MARTES!!

1 comentario:

  1. hay una opcion para silenciar solo el juego, buscala y tan felices!

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