martes, 22 de julio de 2014

El vagón para pingüinos

¿Os habéis enterado de que Renfe ha habilitado en el AVE unos vagones, a los que han llamado vagones silenciosos, en el que no pueden viajar niños, ni se puede hablar por teléfono, ni hay megafonía, ni se puede roncar, ni estornudar, ni toser, ni hablar?  Me parece una idea maravillosa. Aún recuerdo un viaje Sevilla-Madrid un domingo por la noche de hace más de 20 años. Mi Otro Yo y yo misma habíamos acompañado a Mi Santa Madre a un viaje de trabajo y habíamos aprovechado para quedarnos un día más y conocer más cosas de la ciudad. Llevábamos en el cuerpo un palizón del 13 y no veíamos el momento de llegar al AVE para descansar. Pero nuestro descanso fue breve al subirse en Córdoba una asociación y media de amas de casa que nos cantaron todo el repertorio de cánticos regionales de la serranía cordobesa, ¡¡menudo descanso!! Y ya que los anti-niños, anti-móviles, anti-reggaeton, anti-amas de casa, anti- ruido lo han conseguido voy a aprovechar esta tribuna para reivindicar un vagón solo para pingüinos. 
La semana pasada el Santo comenzó las vacaciones un par de días antes que yo, así que aprovechó para ir a buscar a la Princesa, que estaba pasando unos días en el Lugar donde siempre me gusta ir. Quiso hacer algo novedoso y se fue en coche y regresaron en tren. Todo un planazo. Todo iba sobre ruedas hasta que al llevar 5 minutos en el vagón se dieron cuenta de que a la Princesa se le estaba empezando a helar una oreja. El Santo, muy dado a ver pelis de aventuras, puso en práctica todo lo aprendido en en periplo cinematográfico. A la oreja se le unieron los dedos de los pies (iba en sandalias) y después la punta de la nariz. La situación estuvo controlada hasta que el Santo dejó de tener sensibilidad en las manos. Pero a los 40 minutos de viaje el Santo ya no sentía las manos, como Rambo las piernas. Y después de una hora de viaje en el cercanías del Transiberiano, llegaron a Madrid y se encontraron un panorama de 40 grados a la sombra en hora valle.
¿Y cuál ha sido el resultado de esta aventura? Pues una Princesa malita desde el viernes con fiebre y diarrea y un Santo cabreado como un mono rezando a todas hora "puto tren". Yo entiendo que Renfe gane dinero en verano transportando pingüinos, ¿pero tan complicado sería habilitar un vagón para ellos y que el resto estuviera a una temperatura idónea, entorno a los 25º?

¡¡¡FELIZ MARTES!!!

2 comentarios:

  1. Pff yo tengo el mismo problema con los autobuses. Los urbanos aun se pueden sobrellevar pero lo de los interurbanos es una pasada. Siempre llevo una chaqueta en el bolso aunque haga 40 grados a la sombra, para ponermela en el autobus. Deberia haber una ley que prohibiese poner el aire acondiciondo mas bajo de 22 grados... en fin, espero que la peque se recupere...

    Un besito!

    mamaenmadrid.blogspot.com.es

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  2. Viajar en tren y en autobús en vacaciones es así. Yo siempre viajo en manga larga. Tienes que entender que el frió tiene solución, pero el calor? puede haber gente mas calurosa que tú en ese mismo espacio

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