jueves, 3 de julio de 2014

El oso apestoso

Estamos muy decepcionados con la Princesa por su falta de lealtad con Lolo, su mejor amigo desde la más tierna infancia. Apareció en su vida cuando solo tenía unos meses y desde entonces se hicieron inseparables. Todo anunciaba una larga vida juntos de confidencias y experiencias hasta que un oso ikeal (de Ikea) le puso ojos golosones y se vino con nosotros a casa. Desde el primer día fue recibido con todo tipo de atenciones. Al principio pensamos que era la novedad del momento, como ya pasó con el perro Macareno, Osito o Dino que se ha venido de Teruel, y que pronto volvería a ser fiel a su canguro. Pero no. Han pasado los meses y el oso (que por cierto es un panda) ha ido comiendo terrero a su fiel amigo. A su padre y a mi nos da mucha pena de Lolo y el oso, al que incluso llamamos apestoso en su cara, no nos gusta un pelo. Lolo, su fiel compañero de batallas, de fiebres y vómitos, de llantos, rabietas y pesadillas, de viajes y experiencias... se ha quedado relegado a un segundo plano. Si, va con él, pero primero está Teddy, alias el oso apestoso. Lolo ya era uno más. Una extensión de su cuerpo. Es pequeño, manejable y, lo mejor de todo, es que hay cuatro Lolos y se puede perder. De Teddy solo hay uno, es más grande, abulta en la maleta y me cae mal. 
Ya le he dicho que no me vuelva a meter a más amigos en casa si no va a ser para siempre.

¡¡¡FELIZ JUEVES!!!

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