martes, 3 de junio de 2014

Una fiesta para la operación pañal

Es curioso ver como afloran las operaciones pañal con la llegada del buen tiempo. Más que curioso diría yo lógico por todo lo que conlleva: el niño mojado, coladas interminables de braguitas/calzoncillos, pantalones, bodies..., amén de ir cargada con choporrocientas mudas cuando vas a estar más de 10 minutos a más de 300 metros de casa. 
Yo fui de la que aproveché el buen tiempo para hacerla. Es más, tuve la genial idea de quitar el pañal a la Princesa el día que el Santo cumplió 40 años y le hice una barbacoa sorpresa con toda la familia. Así que entre los preparativos a escondidas de la comida, el festejo en sí y la cantidad de veces que pregunté a la Princesa si quería ir al baño terminé reventada. Pero he de decir que no nos costó mucho. La Princesa estaba preparada desde hacía tiempo y en el cole ya estaba casi dominado. Los que no estábamos preparados éramos nosotros. Así que, como bien dice la tía Marina en su blog, debemos dejarnos llevar por las profesoras, que ellas si que saben.
Controlado el del día, no aventuramos al de la noche una vez pasado el verano. Y entonces la que no estaba preparada era la Princesa y sufrimos un retroceso sobre lo conseguido. Así que guiados por su profe Almudena dejamos pasar el tiempo y en primavera comenzamos de nuevo con la operación noche. Pero nos costó. Así que inspirados por el refuerzo positivo creamos un juego con ella y lo fuimos compartiendo paso a paso. Compramos una cartulina grande. En una de las esquinas dibujamos una casita y pegamos a un Pocoyo en una fiesta. Y añadimos pegatinas de globos y confeti. Y en el extremo opuesto pegamos una foto de la Princesa. Y entonces unimos ambas imágenes con un caminito serpenteante. El trato era que cada día que se levantase seca pondríamos una pegatina en el camino y cuando llegáramos a la fiesta haríamos una fiesta de Pocoyó para celebrar que ya no llevaba pañal. 
Me encantaba ver la carita que ponía cuando veía que el pañal estaba seco. A mitad del camino ya dormía sin pañal, pero poniéndola a hacer pis antes de acostarnos nosotros, y al llegar al destino estaba más que controlado. 
Me acuerdo perfectamente del proceso, pero lo que no recuerdo es si al final hicimos fiesta... Pero seguro que la premiaríamos con algo. 
Fue estresante, pero al final lo conseguimos. Ánimo a todos los que estéis en ello.

¡¡FELIZ MARTES!!

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