jueves, 20 de febrero de 2014

Yo soy mala madre

Como ya ocurriera la semana pasada, la entrada del jueves tiene mucho que ver con el Miércoles Mudo de ayer. Pues si. Me voy de escapada. De viernes a domingo. Dejamos a la Princesa por la mañana en el cole y la recogemos el domingo por la noche en casa de mis santos padres. ¿Remordimiento o pena? Ninguno.  Es más, estoy deseando. Y eso que la Princesa va camino de la santidad como su padre.
Llamadme mala madre si queréis. Lo acepto es más. Estoy en un club que alardea de eso. De eso y de que siempre tratamos de hacer lo mejor para nuestros hijos. Pero no somos esa madre perfecta que nos venden antes de serlo. Esa que no permite que le cojan el móvil o el IPad porque se rompe y encima idiotiza a los niños; que nunca da bollos prefabricados a los retoños porque tienen colesterol; que hace los menús de la semana pensando en conseguir la dieta más equilibrada y variada posible para que coman sano y de todo; que no permite que sus hijos se acuesten más allá de las 8.30 sea verano, invierno o día de fiesta... Pero la vida va a mil y no te da. O haces un híbrido entre tu vida y la suya o estás perdida. Entonces surgen las malas madres que en un momento dado tiran de bollo artificial, perdonan la ducha porque total hoy no has sudado mucho o ponen de cenar macarrones por segunda vez en la semana porque estaban buenísimos (o porque calculaste mal y tienes como para alimentar a todos los niños del parque).

Club de MALASMADRES
Yo soy mala madre y estoy orgullosa de ello.  Pero vamos a aclarar. Yo por mi hija MA TO. Pero también soy persona y mujer. Y por eso no me cuesta "abandonarla" un par de días, en las mejores manos en las que puede estar después de las nuestras, para disfrutar de mi tiempo, de mi marido, de mi ocio y de mi misma. Dos días y medios sin andar por la calle con una prolongación de mi en mi mano, si estar pendiente de nada más que del paisaje. De dormir a pierna suelta sin tener un oído en la otra habitación (porque aunque la pobre duerme con un lirón, el oído de madre está educado para avisarte de cualquier mínimo ruido que no sea el habitual). De darme una ducha sin que nadie te esté hablando desde el otro lado de la puerta; de ir a un restaurante sin tener que decir a nadie que se siente bien, se limpie la boca o que coma. De pedir la ración que me de la gana sin tener que pensar si pica o está demasiado fuerte...
Las malas madres adoramos a nuestros hijos por encima de todo. Y para darle todo lo mejor para ellos considero más que recomendable ser malas madre en algún momento. ¿Y lo contenta y relajada que voy a estar el lunes?¿Y la alegría que se va a llevar la Princesa cuando nos vea el domingo? ¿Y la carita que va a poner cuando abra esos zapatos de tacón que nos ha pedido a cambio de aceptar su abandono? 
Soy la madre de la Princesa por encima de todo. Pero de vez en cuando me gusta quitarme el título y por unos días ser únicamente la mujer del Santo o, simplemente, yo.

¡¡¡FELIZ JUEVES!!!

4 comentarios:

  1. Pues me encanta que seas mala madre. Porque algún día sera tu hija quien decida salir de escapada y tú seras buena madre y lo aceptaras.

    pásalo genial y desconecta de TODO

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  2. Lo comparto cien por cien. Yo también estoy pensando en ser mala madre dentro de un pared finés de semana. Aprovecha y pásalo estupendamente.

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  3. Jejeje y cómo nos reimos viendo qué no sómos las únicas!!!
    Pasar un gran fin de semana, que está precedido de un mes de preparativos e ilusiones y al que sigue un mes de recuerdos y sonrisas por lo bien que lo hemos pasado...
    Y que vivamos las @malasmadres
    Bss

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  4. Que coincidencia! yo también estaré en la party, así que será ocasión para conocerte.

    Un abrazo!

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