jueves, 27 de febrero de 2014

SOS

Últimamante, después de los miércoles mudos vienen los jueves charlatanes porque con una foto no basta. Y en caso de ayer, menos todavía, porque lo de Venezuela es como para escribir un libro. Hubo algún comentario a la entrada de ayer que me daba la sensación como si se pensara que soy venezolana o vivo allí. Soy española pero tengo la suerte de tener a varios venezolanos en mi entorno más cercano, además de conocer el país. Y con lo que está pasando de verdad que se me parte el alma.
Recuerdo el día que Hugo Chávez democraticamente ganó las elecciones. Fue en el año 99 y ese día estaba con una buena amiga venezolana. Me contó lo grave del caso y desde entonces me empecé a interesar por lo que ocurría en el país. Y todo era demagogia. Falsas promesas y medidas populistas para que los llamados chavistas siguieran adorando a aquel Dios que había traído lo mejor para el pueblo. Y Chávez murió. Y en unas nuevas elecciones, ya no diría yo tan democráticas, nació un nuevo líder: Nicolás Maduro. Igual de ególatra, pero con menos discurso y menos ideas brillantes para la masa. Poco a poco los días de pan y circo se iban acabando y ahora solo hay circo, porque el pan se ha terminado. Y entonces el pueblo ya no ríe las gracias. El pueblo grita porque tiene hambre. Y lo que antes eran alabanzas, ahora son protestas. Porque, como en cualquier país con un régimen democrático, el pueblo ha salido a las calles. Y ya no solo es que no haya pan, tampoco hay libertad. De las buenas palabras se ha pasado a los palos, tanto a los opositores de siempre al régimen como a los que un día les encumbraron. No soy capaz de encontrar el número de muertos porque las cifras son tan dispares que en sí me parecen un auténtico disparate. Pero con un solo muerto me vale para denunciar la situación, y haberlo lo hay.
Sin pan y libertad, ¿hacia donde camina el país? A la deriva sin duda. Y grito por Venezuela porque me toca de cerca, pero son tantos los países que viven en condiciones similares que solo el pensarlo me duele. Sé que no puedo hacer nada más que ser la voz de aquellos a los que les han dejado mudos.
Mi cariño, mi respeto y mi admiración hacia todos los pueblos que, como el venezolano, están viviendo una situación de hambre y represión. 
Una vez más tengo que pedir que, por favor, paren el mundo que yo me bajo.

¡¡FELIZ JUEVES!!
(Aunque el mundo siga volviéndose loco)

2 comentarios:

  1. Bueno, puedes seguir denunciándolo en las redes e informando, que ya es algo...

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  2. Lo que VZLA necesita Rocío es que se informe y divulge lo que está pasando. No sólo es la falta de insumos básicos en alimentación, sino también en medicinas y las cosas más básicas. Los hospitales no funcionan, así que las clínicas privadas están colapsadas. La seguridad es nula, no se puede confiar ni en la policía porque está influenciada (por no decir otra cosa) de los llamados "colectivos" (lease los grupos de tupamaros y policía cubana enviada por el régimen de los Castro). Las empresas quiebran o se ven forzadas a llevar su actividad fuera del país porque no hay libertad de compra de divisas extranjeras que es (lamentablemente) con lo que tienen que comprar su materias primas; dejando así una tasa de desempleo galopante y forzando al pueblo a recurrir al casi único empleador en el país......el gobierno. Esa amiga mía es el escenario donde ha tenido que vivir el pueblo Venezolano desde hace 14 años. Creo que más de uno los habitantes de Vzla, también pedirían bajarse de este mundo!!!! Por favor que se sepa, divúlguenlo. Es la mejor manera de no dejarlos solos en esta lucha. Besos enormes una vez más

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