jueves, 21 de noviembre de 2013

No es más rico el que más tiene

Para terminar mi semana de valores (mañana toca receta) vamos con aquello de que "no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita". Ya me he puesto en modo hija, hermana, cuñada, sobrina, nuera, esposa, madre intransigente. Y como en Mercadona ya están los villancicos a toda pastilla, yo ya he cambiado mi banda sonora y no dejo de repetir una y otra vez "Solo un juguete para la Princesa". En mi casa cometemos, o victoriosamente podría decir cometíamos, el error de asignar un presupuesto por niño y adulto y gastarnos hasta el último céntimo. Entonces surgían los complementos a los regalos, como si se tratase de una Barbie. Y era insultante entrar en el salón de mi casa, de la de mis padres, suegros, hermana, cuñados, tíos y ver una montaña gigante de regalos, sobre todo para los niños. Y es muy probable que no se hubieran gastado todo el presupuesto. Pero los niños no entienden de eso. Entienden de número de regalos, aunque lo de dentro sea una tontería. Y estamos en una edad muy peligrosa para eso. Porque ahora mi sobrina y mi hija solo quieren regalos, muchos regalos. Independientemente de que sean caros o baratos. Quieren regalos. La solución está fácil. Decir a los Reyes Magos que vayan a los chinos de turno, que carguen con cientos de porquerías aparentes, envolverlas y ya está. Pero ahí no está la felicidad. Estará la ilusión momentánea pero efímera. Y los niños crecerán y se refinarán y ya pedirán ellos. Y entonces los Reyes no podrán darles los innumerables regalos que antes les traían. Y verán que donde antes había 15 ahora hay 10 y luego 5. Y entonces, o tienen la cabeza muy bien amueblada, o se sentirán muy infelices porque ya solo tienen 5 regalos y es posible que su amigo tenga 6 ó 7.  Según me hago mayor, o vieja según se mire, me repugna esta sociedad en la que vivimos y en la se va adoctrinando a los niños a comprar y a consumir desde bien pequeños. Y me consta que como yo, hay muchos. Sé que es que la sociedad en la que nos ha tocado vivir y o te subes al tren o tendrás un hijo raruno. Así que nos toca a los padres ir cambiando poquito a poco esto que tanto nos incomoda y conseguir que sea el raro el que pide y pide y pide. Y seguro que no tendrán tanto, pero serán infinitamente más felices. Y termino como empecé: no es más rico o feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. 

¡¡¡FELIZ JUEVES!!! 

6 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo, Rocío. En mi casa todo empezó porque no había presupuesto para tantos regalos. Pero irónicamente, en lugar de limitarlos, se decidió regalar sólo a los niños
    Y yo pensé ¿por qué? ¿por qué los niños siguen teniendo montañas abrumadoras de regalos y los demás nada? ¿es que nosotros no hemos sido buenos? ¿no nos hemos portado bien? Así que decidí limitar la cantidad absurdamente descomunal de regalos infantiles. En mi caso son cinco casas donde van a llegar los Reyes para Diego este año. Así que selecciono estrictamente cinco cosas y es lo que hay. Tanto por presupuesto como por educación infantil. Y todo lo que se regala de más queda en casa del regalante. Parece que después de tres años lo voy consiguiendo....

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    1. ¡¡Enhorabuena!! No es una tarea fácil, pero si todas las mamis/papis coherentes nos plantásemos la cosa sería distinta.

      Abracitos,

      Rocío

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  2. me gusta tu idea.

    Yo trabajo en una tienda de regalos y hay gente que compra cosas de 3€, que no es por hablar del precio, pero necesita que este envuelto en papel bonito y luego la bolsa de papel o de plástico también hay que dársela, ¿pero, usted regala lo de dentro o el envoltorio que luego TODOS vamos a tirar?.

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    1. Pero es que lo de la "apariencia" se lleva mucho. Yo valoro el detalle y la intención no lo que cuesta en sí el regalo. Pero vuelta a lo mismo, cuando más vale o aparenta que vale, mejor.
      Gracias por tus comentarios. Abracitos,

      Rocío

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  3. Parecerá una chorrada pero el anuncio del palo es una verdad como un templo, aprecian mas la cosa mas ridícula del mundo porque están acostumbrados a "tenerlo casi todo" . Yo he visto desembalar un juguete de pasta gansa a lo grande y a los 2 minutos estar entretenidisimos con la caja donde venia y el juguete olvidado en el rincón. La avaricia consumista nos ha devorado la capacidad de discernir entre necesario y ostentoso.

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    1. Es insultante el número de juguetes que tiene la Princesa. Caros, baratos, bonitos, feos, nuevos, viejos... ¿y con qué se entretuvo hace dos fines de semana? Con una caja de cartón. Vamos, con el primo del palo.
      Gracias por compartir tu opinión. Abracitos,

      Rocío

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