martes, 30 de julio de 2013

Mala madre

Vuelvo a estar de vacaciones maternales. La Princesa se ha quedado en el campo con los abuelos, respirando aire puro y durmiendo sin calores, mientras yo me he venido a la gran ciudad con el Santo. La verdad es que hoy tengo que hacer un asunto importante, pero quitando eso no tengo más obligaciones. Bueno, esa y cuidar del Santo, que también es importante. Pero me he venido porque lo necesitaba. Necesitaba unos días de ser sólo esposa y no madre. ¿Seré una mala madre por ello? Yo creo que no. Y más cuando la bruja de la Princesa daba saltos de alegría cuando por fin nos marchábamos y se quedaba sola con los abuelos. 
Soy de la idea de que el amor de madre te sale natural. Tu hijo es parte de ti, el amor es incondicional y te sale espontáneamente. Pero el amor de esposa o pareja hay que trabajarlo, por muy enamorado que uno esté.  Al fin y al cabo la Princesa salió de mi y al Santo le encontré en la calle. Y por mucho que intentemos que la peque no interfiera, es imposible: dos son compañía y tres son multitud, ¡no me quiero imaginar si son dos o tres o más!
Y aquí estamos, felices como perdices. Sabiendo que durante unos días nos acostaremos en nuestra cama y amaneceremos los dos en nuestra cama, sin tener que pasar parte de la noche en otra cama o con polizón nocturno.  Sin gritos a medianoche pidiendo agua y sin la obligación de bajar a la cinco en punto a la piscina. Poniendo en la tele lo que nos de la real gana sin tener que negociar tramos de tele de pequeños o de mayores. Manteniendo conversaciones de adultos sin que nadie nos interrumpa cada dos segundos. Comiendo lo que nos apetece sin tener que pensar si es sano y sin que nadie te pida probar como un perrillo. En definitiva, vida de pareja.
Y estamos felices porque sabemos que ella lo está. Si fuera lo contrario, de nada nos servirá dormir solos, ver la tele, conversar o no bajar a la piscina, entre otras cosas. 
Estaré disfrutando de esta idílica vida en pareja hasta que la eche de menos hasta más no poder, porque echarla de menos la echo desde el minuto uno. Así qué cuando no pueda más iré a su encuentro. Vamos, en un par de días. 

¡¡¡FELIZ MARTES!!

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1 comentario:

  1. Disfruta de tus días de mala madre. Yo sigo saliendo a cenar, a hacer cosas que no hago cuando no estan ellos, pero el silencio en mi casa empieza a ser atronador. Menos mal que ya me queda poco

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