martes, 16 de julio de 2013

Las fiestas de mi pueblo


Ayer no acudí a mi cita diaria. Pero fue por algo bueno. Bueno para mi, digo. Estuve en las fiestas de mi pueblo. Si soy muy purista, las fiestas de mi pueblo son el 15 de mayo (San Isidro) o el 15 de agosto (La Paloma) porque yo soy madrileña. Pero tengo la enorme suerte de ser hija adoptiva de un pueblo: Las Navas del Marqués. Llegué allí con tan solo unos días y no hay verano que falte. Ya os conté en cierta ocasión que para mi es El lugar donde siempre me gusta ir . En las fiestas de mi pueblo me quito la espinita de no vivir tan intensamente las fiestas de una gran ciudad como Madrid. Las de mi verdadero pueblo son fiestas muy impersonales y artificiales. Es como comprar un tomate en un supermercado de Madrid, de color tamaño y forma perfecto, o comprar un tomate a un paisano del pueblo que los cultiva en su huerto entre los pinos. Puede que su aspecto no sea el mejor, pero te sabe a gloria.
Pues con las fiestas me pasa lo mismo. Las del pueblo son otra cosa. Son modestas, con un presupuesto muy limitado y, ahora que soy madre, focalizadas en los niños: que si caballitos, que si ver pasar la procesión, que si ver los fuegos artificiales y si el cuerpo aguanta, el baile en la plaza.  Ni grandes grupos de música, ni grande fastos. Pero todos, legítimos y adoptados, vamos al pueblo. Y el pueblo huele a fiestas. Y me gusta. Y soy feliz.
La gente que tiene pueblo es afortunada. Así decían hace un tiempo en una campaña de  Aquarius en la que conectaban a gente que no tenían pueblo con pueblos que no tenían gente. Que gran verdad. Si no tienes pueblo, buscaste uno y verás como se disfrutan las pequeñas cosas. Cosas que antes, desde fuera, te parecían nimias.

¡¡¡FELIZ MARTES Y FELICIDADES A TODAS LAS CÁRMENES!!!

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