jueves, 18 de julio de 2013

¡¡Compra en tu barrio!!


Desde que nací hasta hace poco he tenido la suerte de vivir en un barrio de los de toda la vida, en los que no faltaba de nada. Sin ir más lejos y en solo dos manzanas tenía a mi disposición una papelería, tienda de chuches, peluquería, churrería, más de un bar, farmacia, ferretería, carnicería, perfumería, ultramarinos... Lo más parecido a una gran superficie de las de ahora. Y lo mejor, que no comprábamos en la ferretería, sino que íbamos a Sabino, el pan lo comprábamos en Leo y cuando nos encontrábamos pachuchos acudíamos a Rafa para ver si nos daba algo para mejorar.
Pero hace 6 años me mudé a lo que yo llamo el páramo. Una zona nueva de Madrid, en la que os prometo que tengo el campo al lado debido a la crisis. Lo que iba a ser una prolongación de lo que es ahora mi barrio es un secarral sin atisbo de viviendas ni de vida humana. Cuando nos mudamos no había ni un solo comercio. Nada de nada. A los pocos meses abrieron un Mercadona y al año un centro comercial, que nos dio la vida. Y entonces cambiaron mis hábitos de compra. Ya no iba a la tienda de Leo ni de Sabino sino a una gran superficie porque era la único que tenía y lo que me resultaba más cómodo. Luego llegaron los chinos y más chinos y otros chinos más. Si dijera que nunca he comprado nada ahí, mentiría. El pan y alguna chuche, casi semanalmente, y el bazar es mi salvación para chorradas de la Princesa.
Luego fue el turno de la papelería y de la panadería y  hace unas semanas abrieron una zapatería infantil ¡¡de zapato bueno, de calidad y español!! Y al lado una frutería. Pusieron un cartel, Maijo, y tardaron en abrir. ¿Serían españoles? ¿Maijo sería María y José?¿ O por el contrario sería Mustafá y Johari o Man-Long y Joong? Pues no sé como se llaman, pero son españolas y con fruta buena y a buen precio y, lo que es más importante, vecinas del barrio que han invertido hasta su último céntimo en el negocio. Y, lejos de parecerse al barrio donde crecí, gracias a estos pequeños negocios mi zona empieza a ser algo más que el páramo. Pero para que siga, debemos contribuir todos los que vivimos aquí. Así que, aunque tardo algo más, compro la fruta en la frutería, el pan en la panadería y los lápices en la papelería. He declarado la guerra a las grandes superficies y con recelo miro a las grandes marcas por aquello de que muchas son franquicias y el fraquiciado es una pyme como puede ser el frutero.
Desde aquí animo a todos los que tenéis comercio de barrio a vuestro alrededor que compréis en él. Luego nos enfadamos o nos entristecemos cuando quitan un local y ponen uno de chinos. Y dicho esto, me voy a ver a mis amigas de Maijo a ver que fruta rica me ofrecen hoy. ¡¡Viva el barrio y su comercio!!

¡¡FELIZ JUEVES!!

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1 comentario:

  1. Pues me has convencido. He vuelto a comprar en SAbino y no solo me ha vendido la mejor cinta de carrocero, sino que lo ha hecho depues de plantarme un par de besos, preguntarme por toda la familia y lo ha hecho con una sonrisa de oreja a oreja y un puntito de nostalgia en los ojos, al fin y al cabo nos ha visto desde que nacimos. Me alegro de volver a las tiendas del barrio

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