martes, 18 de junio de 2013

A la zapatilla por detrás...

Hay dos días al año que detesto por encima de todo. Uno es el día en el que saco la ropa de invierno y otro en la que saco la ropa de verano. La semana pasada cambié el armario de la Princesa y,  la verdad, no fue muy traumático. Ayer empecé con el del Santo y la idea era que al terminar hiciera el mio. Pero cuando terminé con el suyo estaba hasta el gorro y hoy será mi turno. Siempre me pasa lo mismo, pero ellos son los primeros. 
Y si hay algo que me da especialmente pereza es ordenar los zapatos. Más que nada porque tengo unos cuantos y mi casa es limitada. Tenía mi propio zapatero en el tendedero, pero ayer me lo cambió el Santo porque le gusta más que el suyo, que no es más que un montón de cajas Skubb de Ikea apiladas a los pies del armario de los abrigos.
Cuando opté hace algunos años por esta opción, me pareció muy práctica en el sentido de que tienes los zapatos recogidos, pero un poco incómodo porque tenía que abrir caja por caja para buscar los zapatos que quiero. Así que hoy he acabado con ese problema y todo con materiales que tenía por casa.  
Primero he buscado unos clip un poco diferentes que tenía por casa

 
Y unos indicadores  de Post-it


Con un rotulador permanente, de los de rotular cd/dvd, he apuntado la clase de zapatos que guarda cada caja





Y después he colocado cada clip en su caja correspondiente


y así queda el armario/zapatero ordenado y clasificado. Y cuando llegue el invierno solo tendré que cambiar el post-it y, claro está, los zapatos. 



¡¡¡FELIZ MARTES!!!

1 comentario:

  1. ay, esos cambios de armario, yo creo que los odiamos todas, sobre todo cuando justo has terminado con todos los cambios y te viene otro de esos días fríos y tienes que volver a rebuscar entre la ropa que ya habías guardado... ¡buena idea lo de los zapatos! pero si mi santo me hiciera a mí la jugarreta de darme el cambiazo con el zapatero se iba a montar una gorda...

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