martes, 21 de mayo de 2013

Vida nueva

Dicen por ahí que llega un momento en la vida donde necesitas detenerte, ver dónde estás, mirar hacia dónde quieres ir y dejar atrás aquello que te atrasa. Y ese momento me ha llegado en estos días de silencio bloguero. Un buen día me levanté, me fui a trabajar y descubrí que mi día a día no me llenaba. Eso, unido a los problemas económicos que tiene la que era mi empresa, me animó a subirme al carro del ERE, ese que había pasado dos veces por mi lado y nunca me pilló. Y aquí estoy, con toda la vida por delante, con muchas ilusiones, esperanzas, vértigo y miedo. Pero convencida de lo que he hecho. Porque más vale hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.
Así que ahora no tendré perdón si no escribo a diario y me trabajo las entradas como Dios manda. ¡Hay que compensar esos días de silencio!

¡¡Feliz martes!!

(El mío muy feliz porque es el primero del resto de mi vida)

1 comentario:

  1. Rocío sabes que estamos a tu lado. Un besazo, Rousita.

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