martes, 19 de febrero de 2013

Educación

Cuando la Princesa entró en el cole no quería hablar del tema. Era un tema tabú. Sólo decía que Fulanito pegaba. Cuando conocí a Fulanito era un armario de tres puertas modelo XXS. Y entonces pensé que, sólo por el tamaño, podría parecer que  Fulanito pegaba cuando sólo quería jugar con sus compañeros.  Pero no. Tres años después  Fulanito sigue pegando. Y lo malo no es eso. Lo malo es que la madre se pone de parte de su hijo y se atreve a regañar al oponente, sin saber como ha comenzado la tangana. Y lo que le está pasando a Fulanito es que se está convirtiendo en un niño raro, superprotegido, consentido y poco sociable con sus compañeros. Eso si, su madre está muy orgullosa porque a los 4 años ya lee de corrido. Y ahora que parece que se le está atragantando escribir la "p", en casa le están machacando a hacer fichas de caligrafía.  Desde mi punto de vista, creo que esos padres han bailado el orden de los factores. En casa se enseña educación y en el cole sabiduría Y no al revés.  ¿De qué le sirve ser un alumno ejemplar si es un niño poco sociable, que no es capaz de enfrentarse solo a los problemas y en definitiva es un inadaptado? Yo que su madre, estaría muy preocupada. Y no precisamente porque se le atasque la "p".
Por eso el domingo, cuando vi a la extraordinaria actriz Candela Peña preguntar angustiada sobre la educación que iba a recibir su hijo de 3 años, pensé que la peor del mundo. Porque mal ejemplo ha dado su madre al mentir como una condenada ante millones de persona sobre la muerte de su abuelo. Y si tiene el morro de hacerlo en público, de qué no será capaz esta señora a pequeña escala.
Otra cosa cosa es el tema del saber. Lo mismo su hijo es un zoquete y no llega a nada, independientemente del sistema educativo. Pero si está preocupada, por ejemplo, por el aumento de niños por aula, su querida amiga Cayetana Guillén Cuervo estuvo en un colegio en el que había 40 niños por clase y creo que no ha salido mal parada. Y no me lo han contado. Por suerte o por desgracia, compartimos colegio. Que por cierto, ya metidos en harina os contaré que era religioso. Tan rojos y tan ateos pero ahí estaban, junto al hijo de Massiel (con muchos cursos de diferencia entre una y otro). En fin, ¡cuanta hipocresía!
¡Ah!, y lo de extraordinaria actriz lo digo por el papelón que interpretó en su minuto de fama. No sé si en breve le darán un papel. Si es así, está claro que el fin habrá justificado los medios. Otro pilar fundamental que deberá inculcar a su hijo. Si, señora, penosa educación la que le espera a su retoño.   

¡¡Feliz martes!!!

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