miércoles, 12 de diciembre de 2012

Tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol

Dicen que antes de morir hay que hacer estas tres cosas. En esta semana he cumplido con las tres, aunque dos de ellas con trampa. Del hijo, creo que no hay que contar nada. Hace 4 años, 2 meses y 20 días que cumplí con la primera misión.
En cuanto al libro, aún no lo he escrito. Pero esta semana ha salido a la calle la revista que con tanto mimo he coordinado y de la que dicen, o así aparece en ella, que soy la redactora jefe. Sin duda uno de los trabajos que más me ha llenado en los últimos meses y del que más orgullosa estoy.
Y en lo que se refiere al árbol, plantar lo que se dice plantar, en esta ocasión no lo he plantado, aunque si en otra. Lo que ayer hice, o hicimos el Santo y yo, fue diseñar un árbol. No es que no tuviésemos nada mejor que hacer, sino que era el encargo del colegio de la Princesa para el Belén. Cada curso debía hacer una figura o elemento decorativo y cada año el material es diferente. Para éste los requisitos eran usar, en nuestro caso, una botella de refresco de 1, 5 o 2 litros.  
El proyecto se anunció al menos hace dos semanas y la fecha límite de entrega era hoy. Yo, por supuesto en mi línea, no hice nada hasta ayer por la tarde. La participación era voluntaria pero en clase de la Princesa han participado muchas familias y ella no quería ser menos. Así que ayer a las 7 de la tarde el Santo y yo nos fuimos a los chinos en busca de una idea y la encontramos.Compramos pintura de spray marrón, una cartulina verde, un cepillo de barrer verde, celo, cola y cinta de doble cara para hacer... ¡un abeto de pelos de escoba!
Lo primero que hicimos fue pintar con pintura de spray una botella de Coca-Cola de 1,5 litros.
Mientras se secaba, el Santo se dedicó a cortar cada grupo de pelos de la escoba hasta dejarla pelada.


A la vez, yo hice un cucurucho con la cartulina verde, lo rodeé con cinta de doble cara  y comencé a pegar los pelos, agrupados como estaban en el cepillo, de abajo arriba. Para reforzarlo, también puse celo, que se tapaba con en el nivel superior. Los últimos pelos los pegué con cola blanca.


Una vez seca la botella, rodeamos la parte superior con cinta de doble cara y encajamos el cucurucho con los pelos pegados. Y este ha sido el resultado.


Estoy segura que habrá hijos, revistas y árboles muchos mejores que los míos, pero para mi éstos son los mejores.

¡¡Feliz miércoles!!

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