lunes, 21 de mayo de 2012

Por los más peques

Desde hace casi un año todas las mañanas  paso por la puerta del Hospital Infantil Niño Jesús y no hay ningún día en que no se me encoja el corazón. A veces veo entrar a la carrera a madres con cara de susto y con el niño a cuestas. Otras veces veo a peques que van de la mano de sus mamis y que, con cara de resignación, recorren un camino que parece ser de sobre conocido. En cualquier caso nunca me olvido que detrás de esa puerta hay niños que, desgraciadamente, están sufriendo y padres que aún lo hace más, si cabe. Qué vulnerable se vuelve uno al ser padre. A ti que te echen encima lo que sea, pero que a tu hijo no le pase nada.
Coincidiendo con este sentimiento, la semana pasada pude ver un reportaje de Samanta Villar en el que contaba la historia de un padre que sin duda alguna donó parte de su hígado a su bebé, de 11 meses, enfermo desde su nacimiento.
Por eso ayer disfrute muchísimo al participar en la carrera popular II Trofeo Menudos Corazones. Primero por seguir con esta reciente afición que tanto me llena y segundo por contribuir, en la medida de lo posible, con la Fundación Menudos Corazones,  una entidad sin ánimo de lucro, compuesta por familiares y amigos de niños y jóvenes con enfermedades cardiacas, tanto congénitas como adquiridas.
Qué afortunados nos tenemos que sentir los papis de niños sanos y, en la medida de los posible, ayudar a aquellos que no tienen tanta suerte como nosotros.

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