domingo, 18 de marzo de 2012

Justicia

Muchas veces el egoísmo propio de  los seres humanos hace que intentemos pasar de puntillas o muy frívolamante por temas dolorosos que no nos atañen en primera persona. Y me refiero, por ejemplo, al caso de los niños desaparecidos o asesinados. Para mi, lo rentable que salió la comercialización del dolor de los padres de las niñas de Alcácer marcó un antes y un después en este tipo de temas tan dolorosos. Nunca pude entender como un padre que acababa de perder a su hija podía ir a un programa de televisión, con Nieves Herrero si mal no me acuerdo, para contar su pena.Y con el caso de Sandra Palo me pasó algo parecido hasta que el año pasado me crucé con su madre. Fue en un estudio de Radio Inter. Yo salía de intervenir en el programa de Carlos Peñaloza y ella entraba. Creo que mientras viva no se me olvidará esa mirada. Se me encogió el corazón y me dieron ganas de abrazarla. Desde entonces escucho atentamente las noticias o historias relativas a este caso.
Sandra estaba disfrutando de una segunda oportunidad.  Con pocos meses padeció una meningitis y a los 9 años tuvo un accidente que le produjo una discapacidad mental. Y a los 22,  una panda de desalmados la retuvieron,  la violaron, atropellaron y para terminar la quemaron viva. Brutal.
En cualquier país del mundo estoy segura de que sus asesinos pasarían el resto de su vida en prisión. Pero en España no. El único asesino que era mayor de edad, el llamado Malaguita, fue condenado a 64 años de prisión. A ver cuantos cumple. Los otros tres, menores de edad, ya están en la calle y no precisamente haciendo servicios a la comunidad. Esta semana nos enterábamos de que el Rafita, ya mayor de edad, era detenido. Pesaba una orden de busca y captura por haber logrado escapar de una operación policial contra una banda dedicada al robo y desguace de vehículos. Con los antecedentes de este indeseable parecía presumible que iba a estar una temporada en la cárcel porque parece que el castigo, como medio par la reinserción, no había hecho mella. Pero nada más lejos.Un juez de Madrid le ha dejado en libertad sin fianza un día después de su arresto tras medio año fugado. No tengo palabras.

Después de esto, entiendo perfectamente a la madre de Sandra Palo, Mª Mar Bermúdez, y espero que el gobierno del PP  reforme la Ley del Menor para que las penas se cumplan en la cárcel cuando los condenados alcancen la mayoría de edad.
Y al Rafita y a sus amigos les deseo un final muy parecido al de Sandra. Que vivan en el infierno lo que le queda de vida. Si no es en la cárcel que sea en la calle. Pero que la vida les de lo que se merecen. 


 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...