miércoles, 11 de enero de 2012

Historia de una escalera

¡¡Qué barbaridad!! Hace varios días que llegaron los Reyes y aún no me he recuperado. ¡Cuántas emociones, que trajín de días, cuántos roscones comidos, qué cantidad de juguetes...! Lo dicho, una barbaridad. Desde que mi  hermana y yo somos madres, el día de la cabalgata se ha convertido en todo un acontecimiento para la familia, esté o no en Madrid. El motivo no es otro que el despliegue de medios que hacemos para que los Príncipes vean la cabalgata como ellos se merecen. Aunque estamos a punto de patentarlo quiero compartirlo hoy con vosotros. Os cuento paso por paso:


1.- En las sillas de paseo de cada uno de nuestros pipiolos colocamos una escalera. Es importante poner la escalera boca abajo para que encaje perfectamente en la silla. La escalera se sujeta a la silla con un pulpo. Cada niño se monta en su silla y así vamos hasta el lugar elegido para ver la cabalgata



2.-  Llegado al sitio escogido desmontamos el invento, sentamos en lo alto de cada una escalera a un niño y les atamos con los pulpos o, en su defecto, con una bufanda


3.-  El último paso consiste en abrigarles con una mantita y darles su chocolate caliente (que llevamos en un termo) y su trozo de roscón para que merienden.


¿Es para patentarlo o no?


2 comentarios:

  1. así dá gusto yo el año que viene me apunto pero me teneis que tapar con la mantita y darme el roscón y el chocolate ja ja ja

    Tere M.

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  2. La pregunta es.... ¿cómo se os ocurrió por primera vez? ¿y no se quejan los de detrás?? besos. Rousita.

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